Wednesday, July 30, 2008

La Trágica vida de Don Manuel (Poesía)

Tras trece horas de parto partió don Manuel de la panza de su madre.
Tras trece años de tormenta, partió de la secundaria.
Tras trece años de terrible trabajo decidió casarse con una mujer trece días más joven que él.
Tras trece intentos de engendrar un primogénito, partió su mujer sin dar previo aviso.
Tras trece intentos de tratar recuperarla, gastó trece mil pesos en despacharla.
Tras trece horas de llorar su partida, se tomó trece tequilas.
Tras trece meses de vivir borracho, trató de rehabilitarse a través de un grupo con trece integrantes tan briagos como él.
Tras trece pasos, se cayó del borde.
Tras trece clavos en su ataúd, fue velado por trece personas quienes no lo querían, pero querían los trece pesos que dejó sin testamento.

¿Será que el sol me entiende? (Poesía)

“Sabes lo que tienes”, me dijiste.
Y sí lo sabía.

Tengo ojos para verte,
nariz para olerte,
dedos para tocarte,
y manos para manosearte.

Labios para besarte,
y barbas para picarte.

Corazón para amarte,
razón para pensarte,
boca para recitarte,
pies para caminarte,
ganas de desnudarte,

todo lo necesario para devastarte.

Quizás caiga en lo corriente,
pero como dijo Luis Miguel
“Tengo todo excepto a ti”.

Me Escribo (Poesía)

Me escribo como escribidor,
sin distinguir realidad de ficción.

Me amo por amador,
Sin discriminar el libido del corazón.

Lucho, como luchador.
Sin diferir la causa del agarrón.

Te soy devoto por cualquier razón.

Por que has de ser realidad y ficción,
libido y corazón,
causa y agarrón,

reto,
y redención.

Friday, March 21, 2008

Sobre el arrojo


La vi por primera y única vez en mi gimnasio. Vestía un leotardo gris con camisa blanca debajo, era de cuerpo delgado pero curvoso, y la coronaba una larga melena de caireles cafés con luces doradas. Su nariz respingada era clara seña de una intervención humana a una obra de dios, pero para mi, que soy atéo, esto no me importaba, ya que por sus propios medios habíase logrado la perfección, aquella perfección que los literati consideran superflua, pero que aún así, anhelan con locura. Su nariz la note, por que de ella cayó una solitaria gota de sudor que acabo por estrellarse en su escote y desaparecerse entre el, a mi me hubiese encantado hacer lo mismo.

Al momento de verla se encontraba realizando un riguroso entrenamiento para tonificar sus glúteos, esto me parecía un poco narcisista dado que, según yo, ya no quedaba más que hacer con estos. Sin embargo, ella estaba diligentemente potrada en una maquina stairmaster recorriendo escalones virtuales hacia una nada difícil de alcanzar, algo parecido a un lector de ficción, ambos pasean por caminos inexistentes y ambos queden marcados por estos.

Por allí del veinteavo minuto se veía que el esfuerzo le ganaba, pues desde las entrañas de sus ser soltaba unos gemidos intranquilizantes. Eran gritos interiorizados, como orgasmos reprimidos. Los gestos que hacía con su cara delataban mas sobre lo que sentía que los sonidos emanando de su boca, esta mujer sufría, pero seguía adelante, persiguiendo un imaginario social que, según ella, bien valía la pena.

Lo siguiente que examine fueron sus manos, intentando buscar cualquier señal de una banda matrimonial, pero esta no existía, tampoco existía la marca pálida que estas dejan cuando son retiradas. Esto fue angustiante, pues la retiro de un territorio platónico y la puso en uno demasiado real. En un instante se encontraba en el mundo de lo posible.

Al terminar su entrenamiento procedió retirarse. Sudada, brillaba como ninfa mitológica. Cautelosamente la seguí para observarla. Se despidió de los entrenadores, salió a la calle y se colocó sus lentes de sol. Antes de que su pié tocará la calle me arroje a rescatarla. El coche me atropello a mí.

En un instante opté por dar mi vida por ella, creo que jamás hubiese tenido el arrojo para pedirle su teléfono….

Thursday, December 07, 2006

Los Males de Hollywood

Hay ciertos males que sólo el cine Hollywoodense puede provocar. Desde que tengo uso de la razón (que según mi ex novia es desde hace muy poco tiempo) cada vez que me encuentro utilizando una puerta automática extiendo mi mano y como el mismísimo Obi wan kenobi la ordeno a que se abra. La “fuerza” en mi es fuerte, soy Jedi de los centros comerciales. Cuando voy acompañado de gente, la acción es más sutil, en vez de utilizar mi mano, tan solo guiño mis ojos y utilizo el poder de mi mente, pero la intención sigue ahí, gracias a Hollywood soy capaz de mover montañas (o mínimo puertas).

Esto suena muy bonito, pero después de meterte varios golpes con puertas que no son automáticas y no se abren con el uso de la “fuerza” uno descubre que quizás las lecciones del cine anglosajón no son traducibles a la vida y a veces hay que poner las manos. Hay ciertos males que sólo un corazón roto puede provocar y no existe “fuerza” jedi que los cure.

El cine romántico Hollygoodense (que es lo que realmente voy a criticar a pesar de mi ilustrada metáfora estarguoriana) nos tiene muy mal acostumbrados. Hace poco viví un episodio digno de la pantalla grande: amor, drama, gritos, lágrimas y en el clímax del suceso decidí partir. Orgullosamente me levante y me fui. Caminando en la oscuridad de la calle me di cuenta de la tremendísima estupidez que acababa de cometer. Seguí caminando jurando que atrás de mí iba a salir corriendo dicha dama, me iba a tocar gentilmente el hombro, yo me voltearía y los problemas desaparecerían con un largo y apasionado beso. Después de una cuadra, yo seguía caminando y ni dama llego, ni hombro fue tocado, ni boca fue besada.

Me paré a la mitad de la calle. Ahora yo juraba que al voltear ella iba a estar en el marco de la puerta donde la deje, abrazada de una columna, mirando hacia mí, esperando a que volviera. Me di la vuelta y no estaba. No había nadie. Como último recurso me apoye en un barandal sobre el puente peatonal que había en la calle y prendí un cigarro. Se supone que siempre salen cuando estas solo y apoyado en un barandal (ya sea de balcón o de puente peatonal), esto nunca falla. Un cigarro se volvió cinco y lo único que salió fue el sol. Al llegar a mi casa intente abrir la puerta con mis poderes jedi y aún sigo con el chipote.

Si mi vida fuera un romance hollygudense, ella hubiera estado en mi habitación esperándome, quizás vestida con lencería, quizás con una revolver, pero hubiera estado. En el peor de lo casos, podría instantáneamente adelantar los siguientes diez años de mi vida y encontrármela ansiosa de verme en un lugar lejano de la tierra, o ya si realmente fuera dramático me enteraría que mi despojo fue gracias a una enfermedad terminal y que me mando empacando por que no quería que sufriera. Pero esto no es joliwud, es la vida real, y a veces un “no te quiero” significa justo eso.

Según Michael Foucault lo normal es impuesto a través de la aceptación social de discursos de poder. ¿Me pregunto si gracias al discurso amoroso del cine posmoderno comercial (osea holiywood) se ha logrado que nosotros los humanos realmente creamos que el amor es como en el cine? ¿Será que realmente a alguien le toquen el hombro o lo alcancen en el balcón?

A lo mejor si viera mas cine de arte no me hubiera ido tan apresuradamente, me hubiera quedado, platicado y asimilado mi batazo con mayor madurez y menos drama. El resultado yo se que hubiera sido el mismo. Un batazo es un batazo es un batazo, pero posiblemente el dolor sería un poco mas aguantable y menos holiwudense.

Según los estándares de la gran empresa fílmica dos posibles futuros me esperan. El primero es volverme Darth Vader, el amargado tirano que busca que los demás sufran igual que el. El segundo, es volverme Luke Sywalker y reivindicar a la humanidad. Yo no quiero eso. Yo sólo quiero encontrar alguien que me quiera, a lo mejor tener un par de chamacos y un perro golden retreiver que cache un frizbee en el bosque de chapultepéc. Para lograr eso voy a ver mas cine francés, quizás se me pegue algo.

Lucharé (Poesía)

Lucharé por ti hasta que me de asco.

Hasta que contemplarte sea un silencio incómodo;
y saludarte tedio cotidiano.

Hasta que tu olor me produzca nausea
y
tu voz me aturda.

Vestido Rojo (Poesía)

Me dijeron que te pusiste un vestido rojo para la boda de nuestro amigo.

Que bueno que no pude ir,
me hubiese derretido.

Hasta Hoy (Poesía)

Hasta hoy me di cuenta que tienes unas nalgas casi perfectas
y unas chichis inmejorables.
Vestida en bikini te has de ver buenísima,
y
desvestida te has de ver mejor.

Cuando te amaba
sólo me fijaba en tu sonrisa
o en cómo arrugabas la nariz al estornudar.

Este es un poema (Poesía)

Yo soy poeta
(De los más desconocidos).

Este es un poema
(De los más comunes).

Es para ti
(Que mereces mucho más).

LVSML (Poesía)

Caminando por la vida, lo conocí. Se llamaba luis, o louis, como le decían sus amigos. En cosa de segundos me tomo entre sus brazos y me arropo. Mi vida cambió en instantes, y yo gritaba con furor:

¡Louis Vuitton saved my life!

El me protegía, me diseñó una armadura de piel, resistente a miradas malévolas. Abría cadenas, robaba suspiros. Me dio luz propia. Me hizo popular.

Creaba amistades.

Conquistaba corazones.

Es mi hada madrina, mi hechicero. Convirtió esta calabaza carcomida en carroza “jet settera”. Soy su caballero, porto su escudo a la vista de todos.

(Parezco un espectacular, me siento ridículo.)

Vivo envuelto de “glamour” y de amor, todos me admiran.

(Sus miradas me recorren como veneno.)

¡Louis Vuitton saved my life!

(Este cabrón me está matando, no puedo ni respirar en esta puta chamarra, pero hasta muerto me voy a ver a toda madre.)

Lucha Libre (Poesía)

Mucha lucha libera.
Mucha lucha libera a aquel que es prisionero.
Mucha lucha libera a aquel que es prisionero, o, sólo se encuentra aburrido.

Mucha lucha para nada sirve, si no se lucha para ser más libre.
Mucha lucha.
Lucha libre.

Sunday, August 20, 2006

Sobre la tremenda soledad que implica leer y escribir.



Publicado en el Suplemento Cultural del Periódico Imparcial de Oaxaca el 8 de marzo del 2009.



"Era por fin la vida real, con mi corazón a salvo, y condenado a morir de buen amor en la agonía feliz de cualquier día después de mis cien años."


Con esas palabras acaba el Gabo su novela, Memoria de mis putas tristes. Y yo, en cuestión de segundos, deje ese mundo tan colorido, y me encontraba en mi cuarto, en medio de un silencio que solo logró romper un suspiro melancólico que salió de mi.

A los que leemos y escribimos con locura y pasión, nos pasa esto con frecuencia. Volvemos violentamente a la realidad que nos toca vivir. El cerrar el texto o el poner un punto final nos expulsa de esa existencia ficticia que nos cautiva, y nos trae de regreso a este mundo, del cual intentamos insaciablemente de escapar. Esto repercute en nuestras vidas de la misma manera, buscamos que el romance sea tan intenso y memorable como en aquellas novelas que nos encanta leer, y, salvo que uno este leyendo El Quijote o Ulises, suelen ser igual de breves, y, al terminarse solemos quedar igual de solos.

Para los que no conocen esta soledad, compárenla con un sueño maravilloso, con una de esas aventuras nocturnas donde uno se encuentra volando, o haciendo el amor con Penélope Cruz en la ducha. O, en el caso mas parecido, cuando uno se enamora con un personaje de su sueño, y en contra de la voluntad de uno, de repente y sin previo aviso…. se despierta; a veces con ganas de llorar, y siempre con ganas de seguir soñando.

¿Acaso podemos hacer algo al respecto? ¿Existirá una manera de hacer que nuestras vidas sean tan maravillosas como nuestras novelas? No lo sé. Yo lo he intentado a través de buscar mujeres comparables con las musas de mis héroes. He pasado mi vida buscando a Dulcinea (Cervantes), Julieta (Shakespeare) o en su caso, a las femme fatal, como Helena (Homero) o Sybil (Wilde). Permítanme sacarlos de la duda, sí las he encontrado, pero ellas estaban buscando, en todo su derecho, a Romeo, no a Roberto Morris.

La misma soledad que uno siente al cerrar un libro, o a poner un punto, la siente al ser descartado por estas mujeres míticas que habitan el mismo tiempo y espacio que nosotros. Es en esa soledad, es donde nosotros encontramos nuestra vocación, en plasmarlas en papel para la posterioridad, o en proyectarlas en personajes ya desarrollados, para darle mayor vida a la obra de otros. Esto no parece justo, pero Gabriel Zaid lo resuelve majestuosamente en su poema Homero en Cuernavaca:

¿Qué le hubiera costado a Dios
que todas fueran unos mangos?
Así cada uno tendría el suyo
y nunca hubiera ardido Troya.

Pero si todas fueran bonitas
y todos inteligentes,
¿quién cuidaría la tienda
de la Historia?”

Acabo esta reflexión citando de nueva vez al Gabo: “…la fuerza invencible que ha impulsado al mundo no son los amores felices sino los contrariados”. Entre cerrar hace unos cuantos minutos un libro, acercarme al fin de este ensayo y haber perdido, de nueva vez una musa; me quedo con la soledad de quien escribe, de quien lee, y de quien ve a su Dulcinea galopando hacia el atardecer con cualquiera que no sea el mismo.

Sunday, November 20, 2005

Requiem para un junior (poesía)

Pubertín y Pubertón para lograrse embriagar,
Acudían a bares, antros y cantinas sin cesar.

Pubertín vestía de Armani,
Pubertón de Louis Vuitton,
Cualquier prenda era buena
Para mezclarla con el ron.

Llegaban caminando,
Procedían a cantar,
Tras unas cuantas cubas,
Se dedicaban a fajar.

A la salida sus choferes
esperaban sin soñar.
Se lamentaban por las mujeres
que habían de transportar.

Pubertín despertó un día,
retorciendo de culpabilidad,
Tantos recuerdos feos
Que no podía descartar.

Fue a una iglesia,
a buscar redención.
El cura levantó el vaso,
Y le dio de tomar alcohol.

Dios lo tocó y le hizo olvidar,
Todas las chingaderas que no le pudo perdonar.

Pubertón fue otro caso,
Más trágico aun,
El se despertó borracho
Y acabó en ataúd.

Su familia lo veló, y brindó a su salud.
Lágrimas de vino corrieron entre la multitud.

¡Salud!, dijeron los presentes.
Al muerto le faltó salud.

Monday, November 14, 2005

Teoría sobre los cabrones que molestan demasiado (Ensayo)

Ciertamente uno jamás podrá llegar a edad adulta sin haber sido mínimo una vez el hazmerreír de un círculo social. A veces estas bromas son los recuerdos más divertidos que tenemos, a veces pueden ser causa de traumas que nos acompañan toda la vida. Más que enfocarnos en los que son molestados, quisiera ahora ponerle atención a los que molestan. No a cualquiera que molesta, sino a los incesantes, a los que molestan a toda hora, a los chinga queditos (o no tan queditos) que no son capaces de aguantarse una broma, ya sea esta ligera o pesada. A los que sueñas que les estas arrancando la cabeza del cuerpo y escupiendo sobre su cadáver, a los que más miedo nos dan.

Yo soy sordo, hay mucha gente que se burla de mi .También soy gordito. No obeso, pero lo suficiente como para que de apodo me digan “gordo”. Estos son los puntos en los cuales los cabrones que molestan demasiado intentan explotar para hacer a los demás reír. Crítica 1: Esto es demasiado fácil, son “defectos” demasiado aparentes. Los cabrones que molestan demasiado carecen de imaginación y creatividad.

Las burlas son descriptivas. Cuando los cabrones que molestan demasiado se burlan de ti intentan etiquetarte, estereotiparte, esto es una práctica de identidad. Los estereotipos y burlas tienen dos funciones establecer una identidad negativa en la personas que los cabrones que molestan demasiado están molestando, y por otro lado hacer que los cabrones que molestan demasiado queden superiores al que esta siendo molestado. Por ende, si a mi me dicen sordito o gordito es por que inconscientemente ellos quieren demostrarle al grupo que ellos no son ni sorditos ni gorditos. Crítica 2: Esta práctica implica que ellos se miden contigo. Son buenos, o chingones, en función a ti. Si realmente son tan chingones, mídanse con gente que merece tener ese honor.

Por último, los cabrones que molestan demasiado buscan ejercer poder sobre la persona siendo molestada. Poder es un ejercicio de normalización de discurso, lograr que los demás crean lo que uno dice. Este juego de poder se ve claramente al imponer apodos. Cuando un cabrón que molesta mucho logra generar un apodo que los demás reconocen, éste normalizo su discurso. Logró ejercer poder. Crítica 3: Esto es una falta total de ambición. Si quieres ser poderoso ten un poco de visión, piensa más allá de un diminuto círculo de amigos. Algún día estos se irán y dejaran al cabrón que molesta demasiado solo y sin poder alguno.

Sugerencia para los cabrones que son molestados: Steven Biko, luchador social de Sudáfrica dijo que el elemento más importante que tienen los que oprimen es la mente del que es oprimido. No se dejen. Si te joden, dale una patada en los huevos al cabrón que molesta demasiado, o échale laxante en una de sus bebidas, tómale fotos mientras esta cagando y publícalas, acuérdate, tu eres mejor que él, por el simple hecho, de que no crees que eres mejor que nadie.

Saturday, August 20, 2005

El Insomnio Productivo (Reflexión)

El insomnio productivo
- Roberto Morris

Hay tantas personas escribiendo de tantas cosas tan importantes que yo he decidido hablar de lo intranscendente. Seguramente jamás ganaré un premio Nóbel por escribir sobre estas cosas, ni conseguiré una placa en la rotunda de los hombres ilustres o si quiera lograré una crítica favorable en una revista literaria, pero habré logrado convertir mi terrible insomnio en un acto casi divino, a través de haber creado algo, por más intrascendente que sea. Seguramente cuando dios creo al mundo, es por que no podía dormir. Ahora, la cuestión sobre si dios duerme o no, o en general si dios existe o no, es un tema demasiado trascendente y por lo mismo, no lo discutiré. Discutiré algo que a nadie realmente le importe, mis sabanas.

Decidí este tema por que ni a mi me importa. No son buenas, no son malas, solo son. Son blancas y de una mezcla de algodón con poliéster. Olvidándonos que el proceso para fabricar estas sábanas seguro incluye una gran fábrica de empleados tercer mundistas explotados en pésimas condiciones laborales y que el hecho de que sean de poliéster implica un proceso terriblemente dañino para nuestro ya frágil medio ambiente; a quien realmente le podría importar mis sabanas. Pero de nuevo, esos son temas demasiado importantes para este ensayo puramente lúdico.

Mis sabanas las compre en un mercado de la calle, me las vendió un architecto llamado Rolf. Rolf me contó que lo corrieron de su despacho gracias a un “merger” con otra empresa, después de 16 años de trabajo le dijeron que sus diseños ya no eran “cutting edge” y que iban a inyectar a la empresa con “nueva sangre”. Rolf le entró al negocio de las sabanas gracias a su cuñado que es contrabandista de textiles.

No le iba a comprar sus sabanas (que aparte de ser contrabando eran explotadoras de trabajadores y malas para el medio ambiente) pero me partió el corazón al contarme que si no conseguía dinero lo iban a sacar de su casa con todo y su hijita recién nacida. Esto me planteó un dilema ético muy fuerte ya que al ayudar a Rolf iba a estar apoyando a mercenarios neoliberales sin conciencia ambiental. Pero la imagen de una niñita recién nacida sin hogar pudo más, y aparte, yo necesitaba sabanas y Rolf las vendía a buen precio. Pero estas decisiones son demasiado trascendentes, hasta filosóficas, y reitero, eso no nos importa. Aunque debería.

Friday, August 19, 2005

El Culo del Hipopótamo Rosa (poesía)

¡El culo del hipopótamo rosa es de una masa milagrosa!
Más aun cuando se mueve de lado a lado,mostrando moción motriz que deja perplejo cualquier peón pasajero.
El culo rosa, roza de manera feroz.
A todo animal en celo encela la masa maciza que el culo conlleva.
Si fuera animal, anhelaría ser un hipo galán.
Alcahuete del zoológico, digno de rozarme con ese culo casi religioso.
Ver ese culo calculador columpiarse del tingo al tango es tentar al destino.
No puedo imaginarme mas contento que admirando ese culo rosa rosado.

Si tendido en tu estanque fuera yo un hipo feliz,
más no importa.

La Revolución Botox (poesía)

La Revolución Botox

cómo podría olvidar
soy sólo un hombre hecho de tejidos y de años
de días rebasados a merced de la tormenta
- Tristan Tzara


¡Viva la revolución Botox!

Militemos en la abolición de la memoria.
Borremos nuestras arrugas,
que tanto trabajo nos costó obtener.

Silenciemos la algarabía de nuestros ancestros,
sus consejos caerán mudos ante la sordera generacional,
su sabiduría será símbolo de lo anticuado.

¡Viva la revolución BOTOX!

Que los dinosaurios encuentren una jubilación confortable,
exonerados por la ignorancia y cobijados por el olvido.

Que los niños,
encuentren su propio camino,
valiéndose sólo de ego y título,
tan poco noble,
que abarata el esfuerzo.

¡Viva la revolución BOTOX!

Regocijemos al finalmente haber encontrado la fuente de la juventud,
repleta,
de veneno.