Tuesday, August 18, 2009
Agua
Quien fuera el agua
para quebrarme en ti.
Para escurrirme en cada cuenca.
Para condensarme y evaporarme.
Para que me tomes y transpires.
Para tumbarte,
revolcarte,
e inundarte.
Para mojarte.
para quebrarme en ti.
Para escurrirme en cada cuenca.
Para condensarme y evaporarme.
Para que me tomes y transpires.
Para tumbarte,
revolcarte,
e inundarte.
Para mojarte.
Sunday, August 02, 2009
¡Quien soy yo para amarte!
¡Quien soy yo para amarte!
Si ni puedo superarte.
Ni puedo hacerte sonreír.
Ni logro que me devuelvas las llamadas.
Ni soy capaz de quitarte aquél comezón detrás de tus orejas.
¡Quien soy yo para amarte!
Si ni puedo espantarte el frío.
Ni puedo hacerte ser feliz.
Ni logro lograr logro suficiente para que me admires.
Ni soy capaz de ser capaz de arrancarte una mirada.
¡Quien soy yo para amarte!
Si ni siquiera he logrado ser tu amante.
Ni puedo amarte, sin matarte.
Ni logro verte, sin ver en ti, mi muerte.
Ni soy capaz de sonreírte enfrente de la gente.
¡Quien soy yo para amarte!
Si de noche maldigo a dios por crearte.
¡Quien soy yo para amarte!
Si caigo en la redundancia de alabarte.
¿Quien soy yo?,
querida mía
Sin ti.
Si ni puedo superarte.
Ni puedo hacerte sonreír.
Ni logro que me devuelvas las llamadas.
Ni soy capaz de quitarte aquél comezón detrás de tus orejas.
¡Quien soy yo para amarte!
Si ni puedo espantarte el frío.
Ni puedo hacerte ser feliz.
Ni logro lograr logro suficiente para que me admires.
Ni soy capaz de ser capaz de arrancarte una mirada.
¡Quien soy yo para amarte!
Si ni siquiera he logrado ser tu amante.
Ni puedo amarte, sin matarte.
Ni logro verte, sin ver en ti, mi muerte.
Ni soy capaz de sonreírte enfrente de la gente.
¡Quien soy yo para amarte!
Si de noche maldigo a dios por crearte.
¡Quien soy yo para amarte!
Si caigo en la redundancia de alabarte.
¿Quien soy yo?,
querida mía
Sin ti.
Saturday, May 16, 2009
Homenaje a ti.
Yo, te hago un homenaje a ti.
A todo ti, sin pensar en mí.
Sin pensar en lo mucho que me duele pensar en ti.
En todo lo que desgarra pensar en aquel aroma a ti.
En los sucesos de mi vida que me llevaron a ti, y que me dejaron aquí…Homenajeándote…, a ti, sin mi,
sin el más mínimo rastro de que alguna vez,
para ti,
existí.
Machimbre
Mi machimbre morenaza,
molcajete de emociones.
Por las calles se desplaza,
la docente de ilusiones.
La diva empedernida,
la feminista de tacones.
molcajete de emociones.
Por las calles se desplaza,
la docente de ilusiones.
La diva empedernida,
la feminista de tacones.
Amor.
Mi ladrona de lunares.
Tantas cosas nos quedan por hacer.
Hay que matarnos a cosquillas.
Vamos a mordernos las panzas.
Yo te saco los piojos si prometes lijarme los callos.
Tantas cosas nos quedan por hacer.
Hay que matarnos a cosquillas.
Vamos a mordernos las panzas.
Yo te saco los piojos si prometes lijarme los callos.
Paloma Perdida
Dicen, querida mía, que alguien te hizo este terrible mal.
Dicen que no dormía, que se la vivía en puro putear.
Llueve cuando tú lloras, y cuando ríes, parece llanto.
Fue tu tristeza, tan absoluta, que hasta un pobre diablo parece santo.
Dicen que no dormía, que se la vivía en puro putear.
Llueve cuando tú lloras, y cuando ríes, parece llanto.
Fue tu tristeza, tan absoluta, que hasta un pobre diablo parece santo.
Monday, January 05, 2009
Sobre dios, la ciencia, la fe, Schrödinger y su gato.
“Dios no existe” dice un compañero, “a través de miles de años de investigación científica no hay la más mínima evidencia de la existencia de un ser supremo; la gente cree en dios por miedo a las cosas que no entiende”, remata. Rápidamente viene la contra postura: “La ciencia tampoco ha podido comprobar que Dios no existe”, reclama otro; continúa “los ateos creen ingenuamente que todo se puede explicar”. La conversación sigue su curso, tarda horas, se acaban varias botellas de vino, y para variar, no se llega a ninguna conclusión, el que cree sigue creyendo y el ateo lo sigue siendo. Lo curioso es que los dos tienen razón, hasta que uno no la tenga.
Lo curioso de este debate es que hay más coincidencias que diferencias, en primera instancia, los dos lados creen lo que creen por la misma razón: la libertad. Los religiosos (ya sean estos cristianos, judíos, de la nación del islam o narco satánicos) afirman que Dios es el camino a la salvación, que el seguir su doctrina ellos serán liberados de los malestares de este mundo y serán merecedores de la salvación eterna, sus acciones por ende persiguen esta finalidad.
Estas acciones, que varían según las creencias, tienen como factor común reforzar y reconocer al ser venerado, y de esta manera, diferenciarse de los que no lo veneran. Esto se ha politizado a través de la institucionalización de estas religiones y los beneficios materiales que genera tener una masa crítica de seguidores, como hoy, tristemente es evidente en el medio oriente, áfrica y casi todo el mundo. Sin embargo, también es de notarse que estas creencias han sido una gran fuente de inspiración para la filantropía y el humanitarismo como claramente lo demuestran la Madre Teresa de Calcutta, Mahatma Ghandi, Desmond Tutu y el mismo Cristo, entre muchos muchos otros. Paradójicamente, muchos de los creyentes, en su búsqueda de la libertad, viven esclavizados por las mismas estructuras a las cuales se adhieren para ser libres.
Los ateos, similarmente a los religiosos, también basan su sistema de creencias en la búsqueda de la libertad. Esto, a través de la comprensión del mundo que los rodea, de buscar verdades a través de la ciencia y el empirismo, a través de desmitificar el mundo para ver si así se comprenden a ellos mismos. Esta búsqueda de la libertad ha rendido grandes frutos, avances tecnológicos, médicos y sociales, pero también ha tenido efectos secundarios desastrosos. La homogenización de la humanidad, la falta de reconocimiento cultural, y un cinismo social utilizado para diferenciarse de las masas creyentes. Paradójicamente, muchos de los ateos, ansiosos por ser libres, viven esclavizados por sus propios modelos lógicos, que les imposibilita el conocimiento de otras formas de pensar y creer.
Segundamente, ambos argumentan de manera correcta, efectivamente no se ha podido comprobar de manera generalizada y aceptada que dios existe o no, sin embargo las dos posturas comparten en elemento característicamente humano, la fe. Tanto el creyente que no tiene evidencia de la existencia de dios, como el ateo, que jamás ha podido comprobar que este no existe, creen, esto lo hacen por la fe inquebrantable que tienen, en la posibilidad de alcanzar esta idea de libertad tan añorada. Ambos puntos de vista pecan de tomar una buena idea y formar alrededor de ella un sistema dogmatico que neutraliza los beneficios de sus creencias.
En 1935 el físico austriaco (nacionalizado irlandés) Erwin Schrödinger desarrolla un experimento imaginario comúnmente conocido como la paradoja o el gato de Schrödinger. Schrödinger nos propone que supongamos un sistema formado por una caja cerrada y opaca que contiene un gato y una botella de gas venenoso, con un 50% de probabilidades de desintegrarse en un tiempo dado, tal que, si se rompe la botella el gato muere. Siguiendo la interpretación de teorías físicas, mientras no abramos la caja, el gato esta simultáneamente vivo y muerto. En el momento en que abramos la caja, la sola acción de observar modifica este estado, tal que ahora observamos un gato vivo o un gato muerto.
Esto aplicado a nuestro debate divino arroja interrogantes de peso. Durante nuestras vidas ambas bandos deben reconocer de una u otra manera el estado simultáneamente existente –inexistente de dio. Con la información que tenemos en la actualidad la caja sólo será abierta a la hora de nuestra inevitable muerte y ciertamente alguien tendrá o no la verdad, pero para entonces será demasiado tarde para hacer algo al respecto. Las posibilidades de acertarle a la respuesta son equitativamente positivas (o negativas) y aunque en Las Vegas estas son condiciones favorables, quizás no las sean en una materia tan grave.
En lo personal, la manera que yo he encontrado para hacer la paz con este dilema del gato divino, es a través de tomar las coincidencias de ambas posturas y rechazar sus vicios, si el gato existe o no, es irrelevante, si su fin sigue siendo el mismo.
Lo curioso de este debate es que hay más coincidencias que diferencias, en primera instancia, los dos lados creen lo que creen por la misma razón: la libertad. Los religiosos (ya sean estos cristianos, judíos, de la nación del islam o narco satánicos) afirman que Dios es el camino a la salvación, que el seguir su doctrina ellos serán liberados de los malestares de este mundo y serán merecedores de la salvación eterna, sus acciones por ende persiguen esta finalidad.
Estas acciones, que varían según las creencias, tienen como factor común reforzar y reconocer al ser venerado, y de esta manera, diferenciarse de los que no lo veneran. Esto se ha politizado a través de la institucionalización de estas religiones y los beneficios materiales que genera tener una masa crítica de seguidores, como hoy, tristemente es evidente en el medio oriente, áfrica y casi todo el mundo. Sin embargo, también es de notarse que estas creencias han sido una gran fuente de inspiración para la filantropía y el humanitarismo como claramente lo demuestran la Madre Teresa de Calcutta, Mahatma Ghandi, Desmond Tutu y el mismo Cristo, entre muchos muchos otros. Paradójicamente, muchos de los creyentes, en su búsqueda de la libertad, viven esclavizados por las mismas estructuras a las cuales se adhieren para ser libres.
Los ateos, similarmente a los religiosos, también basan su sistema de creencias en la búsqueda de la libertad. Esto, a través de la comprensión del mundo que los rodea, de buscar verdades a través de la ciencia y el empirismo, a través de desmitificar el mundo para ver si así se comprenden a ellos mismos. Esta búsqueda de la libertad ha rendido grandes frutos, avances tecnológicos, médicos y sociales, pero también ha tenido efectos secundarios desastrosos. La homogenización de la humanidad, la falta de reconocimiento cultural, y un cinismo social utilizado para diferenciarse de las masas creyentes. Paradójicamente, muchos de los ateos, ansiosos por ser libres, viven esclavizados por sus propios modelos lógicos, que les imposibilita el conocimiento de otras formas de pensar y creer.
Segundamente, ambos argumentan de manera correcta, efectivamente no se ha podido comprobar de manera generalizada y aceptada que dios existe o no, sin embargo las dos posturas comparten en elemento característicamente humano, la fe. Tanto el creyente que no tiene evidencia de la existencia de dios, como el ateo, que jamás ha podido comprobar que este no existe, creen, esto lo hacen por la fe inquebrantable que tienen, en la posibilidad de alcanzar esta idea de libertad tan añorada. Ambos puntos de vista pecan de tomar una buena idea y formar alrededor de ella un sistema dogmatico que neutraliza los beneficios de sus creencias.
En 1935 el físico austriaco (nacionalizado irlandés) Erwin Schrödinger desarrolla un experimento imaginario comúnmente conocido como la paradoja o el gato de Schrödinger. Schrödinger nos propone que supongamos un sistema formado por una caja cerrada y opaca que contiene un gato y una botella de gas venenoso, con un 50% de probabilidades de desintegrarse en un tiempo dado, tal que, si se rompe la botella el gato muere. Siguiendo la interpretación de teorías físicas, mientras no abramos la caja, el gato esta simultáneamente vivo y muerto. En el momento en que abramos la caja, la sola acción de observar modifica este estado, tal que ahora observamos un gato vivo o un gato muerto.
Esto aplicado a nuestro debate divino arroja interrogantes de peso. Durante nuestras vidas ambas bandos deben reconocer de una u otra manera el estado simultáneamente existente –inexistente de dio. Con la información que tenemos en la actualidad la caja sólo será abierta a la hora de nuestra inevitable muerte y ciertamente alguien tendrá o no la verdad, pero para entonces será demasiado tarde para hacer algo al respecto. Las posibilidades de acertarle a la respuesta son equitativamente positivas (o negativas) y aunque en Las Vegas estas son condiciones favorables, quizás no las sean en una materia tan grave.
En lo personal, la manera que yo he encontrado para hacer la paz con este dilema del gato divino, es a través de tomar las coincidencias de ambas posturas y rechazar sus vicios, si el gato existe o no, es irrelevante, si su fin sigue siendo el mismo.
Monday, October 06, 2008
McAmor
Chescos, papas y a la burger.
Mc Trio de miserias.
Económico y mortal.
Desabrido y llenador.
Chatarro,
corrido.
Mc Trio de miserias.
Económico y mortal.
Desabrido y llenador.
Chatarro,
corrido.
Wednesday, July 30, 2008
La Trágica vida de Don Manuel (Poesía)
Tras trece horas de parto partió don Manuel de la panza de su madre.
Tras trece años de tormenta, partió de la secundaria.
Tras trece años de terrible trabajo decidió casarse con una mujer trece días más joven que él.
Tras trece intentos de engendrar un primogénito, partió su mujer sin dar previo aviso.
Tras trece intentos de tratar recuperarla, gastó trece mil pesos en despacharla.
Tras trece horas de llorar su partida, se tomó trece tequilas.
Tras trece meses de vivir borracho, trató de rehabilitarse a través de un grupo con trece integrantes tan briagos como él.
Tras trece pasos, se cayó del borde.
Tras trece clavos en su ataúd, fue velado por trece personas quienes no lo querían, pero querían los trece pesos que dejó sin testamento.
Tras trece años de tormenta, partió de la secundaria.
Tras trece años de terrible trabajo decidió casarse con una mujer trece días más joven que él.
Tras trece intentos de engendrar un primogénito, partió su mujer sin dar previo aviso.
Tras trece intentos de tratar recuperarla, gastó trece mil pesos en despacharla.
Tras trece horas de llorar su partida, se tomó trece tequilas.
Tras trece meses de vivir borracho, trató de rehabilitarse a través de un grupo con trece integrantes tan briagos como él.
Tras trece pasos, se cayó del borde.
Tras trece clavos en su ataúd, fue velado por trece personas quienes no lo querían, pero querían los trece pesos que dejó sin testamento.
¿Será que el sol me entiende? (Poesía)
“Sabes lo que tienes”, me dijiste.
Y sí lo sabía.
Tengo ojos para verte,
nariz para olerte,
dedos para tocarte,
y manos para manosearte.
Labios para besarte,
y barbas para picarte.
Corazón para amarte,
razón para pensarte,
boca para recitarte,
pies para caminarte,
ganas de desnudarte,
todo lo necesario para devastarte.
Quizás caiga en lo corriente,
pero como dijo Luis Miguel
“Tengo todo excepto a ti”.
Y sí lo sabía.
Tengo ojos para verte,
nariz para olerte,
dedos para tocarte,
y manos para manosearte.
Labios para besarte,
y barbas para picarte.
Corazón para amarte,
razón para pensarte,
boca para recitarte,
pies para caminarte,
ganas de desnudarte,
todo lo necesario para devastarte.
Quizás caiga en lo corriente,
pero como dijo Luis Miguel
“Tengo todo excepto a ti”.
Me Escribo (Poesía)
Me escribo como escribidor,
sin distinguir realidad de ficción.
Me amo por amador,
Sin discriminar el libido del corazón.
Lucho, como luchador.
Sin diferir la causa del agarrón.
Te soy devoto por cualquier razón.
Por que has de ser realidad y ficción,
libido y corazón,
causa y agarrón,
reto,
y redención.
sin distinguir realidad de ficción.
Me amo por amador,
Sin discriminar el libido del corazón.
Lucho, como luchador.
Sin diferir la causa del agarrón.
Te soy devoto por cualquier razón.
Por que has de ser realidad y ficción,
libido y corazón,
causa y agarrón,
reto,
y redención.
Wednesday, May 28, 2008
Sobre la prostitución.
Pocas actividades humanas son tan complicadas y a la vez tan sencillas como la prostitución. Hasta me atrevería a decir que este oficio, refiriéndome específicamente la prostitución sexual, quizás haya sido el comienzo de lo que hoy llamamos capitalismo, ya que el intercambio económico consiste en comercializar el único activo con el que nacemos y que es nuestro hasta la muerte, nuestro cuerpo. Ahora, la prostitución, como toda actividad de intercambio económico, es bipartita, el que vende y el que compra, por ende para entender este fenómeno de una manera más elocuente es necesario (sin juicios ni prejuicios) comprender las motivaciones de tanto el comprador y el vendedor, oferta y demanda.
Sobre la oferta.
Las motivaciones del que (o de la) que se prostituye son de una gran variedad, van desde el cliché de la madre soltera que busca alimentar a su cría, la universitaria que no encuentra otra manera de pagar su carrera, el gigoló que busca “ser alguien en la vida”, la ninfomaníaca que busca sacarle provecho a su adicción, y la cortesana dumasiana que lo hace por mantenerse en el lujo. Todas estas historias, y las que hacen falta mencionar, tienen como denominador común, un importante factor económico: la generación de utilidades. El porqué de estas utilidades no son de consecuencia para nosotros, no importa para que las quieren utilizar, lo importante es que tras medir las consecuencias (de salud, sociales, psicológicas) ellas (o ellos) han tomado una decisión racionalizada; les es más benéfico vender su cuerpo a encontrar otra manera de buscar ingresos. Como dijo Woody Allen en su película Desconstructing Harry “ser mesera tiene que ser la peor chamba del mundo, toda puta que he conocido me ha dicho que prefiere prostituirse a ser mesera.”
Sobre la demanda.
La historia nos ha dado grandes historias que tocan el tema de la prostitución, obras clásicas como La dama de las Camelias (y sus derivaciones como Pretty Woman, Mouline Rouge, Camelia, La Traviatta, etc..), y escándalos mediáticos (El gobernador Spitzer, Heidi Fleiss, Hugh Grant y el buen Fabiruchis). En unas culturas una acto de prostitución hasta es considerado como un paso hacia volverse hombre (nótese que nunca un paso hacia convertirse mujer…) ya que es necesario poseer una mujer para cobrar su hombría. Sin embargo, mucho se habla de la puta que fue contratada, pero no del porqué se le contrato. Al contrario de la oferta, donde hay un denominador común, (las utilidades económicas) el lado de la demanda nos presenta una dicotomía de motivaciones, conectadas por un elemento: el sexo. Ciertamente todo aquél que contrata a una (un) prostituta (gigoló) quiere sexo, pero la dicotomía que aquí será presentada, según yo, logra una diferenciación fundamental en la causalidad de la contratación.
Sobre el (la) cliente “necesitado (a)”
El primer tipo de cliente de la prostitución es el que no logra follar por su parte, o, mínimo no logra follar por su parte con el tipo de mujer (hombre) con el que el (ella) quisiera. Por ende, recurre a estos servicios, donde el poder económico inmediato es el que decidirá el tipo de pareja sexual al cual puede acceder. Este tipo de cliente es el que comúnmente se enamora de su puta (gigoló) ya que sólo a través de este medio es accesible una persona con aquellas características a su persona. Estos buscan estar con sus amantes a todo costo, esto dicho de manera bastante literal.
Sobre el (la) cliente liberado (a).
Sobre el (la) cliente liberado (a).
Muchas veces me ha pasado que no entiendo porque alguien de la farándula, política o sociedad recurren a las prostitutas, digo, como casos específicos, Hugh Grant, Robert Downey Jr. o el flamenate ex gobernador de Nueva York Elliot Spitzer probablemente hubiesen podido acostadose con la mujer de su elección, y de manera gratuita, sin embargo todos ellos han optado en distintos momentos por la contratación (bastante cara) de una prostituta. Una anécdota atribuida a Heidi Fleiss, la madame de Hollywood, cuenta que una de sus sexo servidoras le platica que si ella se hubiera encontrado a su cliente en un antro, y este le hubiese tirado la onda, que probablemente se lo hubiera follado de a gratis. Fleiss le contesta “mi vida, no te están pagando para que te acuestes con ellos, te están pagando para que cuando acaben, te marches”.
En fin, unos (unas) pagan para que se queden, y otros (otras), pagan para que se vayan. Lo curioso de todo esto, es que si uno hace a un lado la moral y la ética, la prostitución es probablemente un negocio bastante honesto, uno (una) sabe perfectamente a lo que va. Te van a coger de manera literal, pero no de manera metafórica.
En fin, unos (unas) pagan para que se queden, y otros (otras), pagan para que se vayan. Lo curioso de todo esto, es que si uno hace a un lado la moral y la ética, la prostitución es probablemente un negocio bastante honesto, uno (una) sabe perfectamente a lo que va. Te van a coger de manera literal, pero no de manera metafórica.
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