Friday, August 31, 2012

¿Por qué perdió el PAN?


Artículo Publicado en  la  edición de Septiembre del 2012 de la Revista Player´s of Life

¿Cómo es posible que el partido en Gobierno, con un Presidente de la República con niveles de aprobación aceptables, logró perder de manera tan drástica las elecciones?


El porcentaje del voto presidencial por el Partido Acción Nacional  (PAN) en el 2012 fue el más bajo desde que existe el Instituto Federal Electoral (IFE). Josefina Vázquez Mota logró capturar un 25.91% del voto, mientras que en 1997, bajo condiciones mucho menos favorables Diego Fernández de Cevallos logró 25.92% del voto. En cuanto al voto para el congreso la historia no es muy diferente, el PAN logró en este 2012 un 25.91% del voto para Diputados de Mayoría Relativa, cifra muy parecida al 24.98% logrado en 1994 y al 25.85% logrado en 1997, también bajo condiciones mucho menos favorables que las actuales.

Actualmente el PAN esta en el proceso de hacer una reflexión sobre los resultados obtenidos, unos llaman por la “refundación” del partido, otros dicen que no hay que exagerar. Todos quieren tener la razón, nadie quiere ser el culpable.  Aquí unos apuntes que quizás puedan ayudarles en un análisis serio, en vez de únicamente repartir culpas entre ellos.

Votas y te vas.

El PAN nunca entendió que jamás ganó una elección presidencial; sólo tenía la suerte de hacer perder a sus contrincantes. En el 2000 lo relevante no fue que ganó el PAN, fue que perdió el PRI.  Fox (…no el PAN)  logró capturar un porcentaje importante de voto útil para su candidatura, voto que logró desbancar al PRI. En el 2006 se repite la historia. Andrés Manuel López Obrador llevaba una ventaja importante rumbo a la elección, el PAN aprovechando un PRI fracturado logró que un número importante de personas votaran en contra de AMLO.

Aun sabiendo que fue el voto del electorado apartidista el que hizo posible los 12 años del PAN en el  ejecutivo federal, este partido nunca hizo un esfuerzo para organizarlos e invitarlos a participar o abrirles espacios en el partido o en sus gobiernos. Esta falta “emprendedurismo político” fue lo que llevo al PAN a actuar en contra de sus principios y comenzar a buscar apoyos entre corporaciones y organizaciones ya establecidas. En términos empresariales el PAN prefirió “comprar hostilmente” que emprender.   Votas y te vas, pareciera ser el lema con sus electores.

En el 2012 ese voto laico y ciudadano que le dio la victoria dos veces, le dio la espalda; de la misma manera que, según ellos, el PAN se la había dado.

El Partido, partido.

Aunado a esta falta de cercanía con los electores, el PAN también hizo todo lo posible para enajenar a sus bases. A diferencia del 2006 cuando una campaña interna fortaleció a su candidato ganador, la campaña interna del 2012 generó brechas abismales. De manera similar a la elección interna del PRI en el 2006, los liderazgos PANistas se preocuparon más por ganar la candidatura del partido, que por ganar la Presidencia de la República. El final, fue un PAN con diferencias insuperables, tan insuperables que hasta el Presidente Fox acabo apoyando abiertamente a un candidato de oposición.

Esta división que se vivió desde el inicio del sexenio con la expulsión de Manuel Espino del partido (quien también se alió con Peña) imposibilito la transferencia de los activos del gobierno PANista a su candidata. Vázquez Mota al querer ser “diferente” y alejarse del Presidente Calderón perdió la posibilidad de aprovechar el casi 60% de aprobación de mandatario en los meses previos a las contiendas. Este distanciamiento del Calderonismo, simultáneamente al distanciamiento del Foxismo dejo a Josefina sin operadores importantes, hecho que se manifestó en el desaire desastroso del estadio azul.

La campaña fallida.

Dicen que las campañas se ganan antes de que comiencen. Si este fuera el caso, gracias a los dos puntos previamente expuestos, el  PAN ni campaña tendría que haber hecho, sin embargo, Acción Nacional arrancó en un nada despreciable segundo lugar ¿Por qué? Por la economía. Porque a pesar de todo el distanciamiento y las fracturas internas había una percepción positiva entre las clases medias, base PANista, del manejo de la economía. “It´s the economy, stupid” dirían los asesores de Clinton.

Tomando esto en cuenta, es difícil entender como fue que el concepto rector de la campaña fue “Josefina Diferente”, mensaje que alejó al electorado de los activos PANistas y los llevo al territorio de lo desconocido;  error inexplicable con una campaña de tan solo 3 meses. Por su parte Enrique Peña reforzó la marca “compromiso” que llevaba 6 años posicionándose y AMLO reforzó su “cambio verdadero” discurso con 12 años de penetración en la audiencia.


¿Y ahora que?

Lo mejor de la campaña PANista fue de la manera tan propia, elegante y democrática en la cual su candidata aceptó su derrota. El PAN hoy tiene la oportunidad de hacer lo que el PRD nunca supo: ser una oposición responsable y restablecer nexos con la ciudadanía. Dada la nueva polarización entre el PRI y el PRD, el PAN podría, si tiene la voluntad política, convertirse en el fiel de la balanza en el poder legislativo, ya que se avecina un boicot de la izquierda en contra de toda iniciativa PRIista. Curiosamente, el PAN esta exactamente en el lugar en el que se encontraba el PRI hace 6 años. Para hacer efectivo su rol en el que hacer nacional, primero tendrán que sobreponerse a sus pleitos internos, si no lo hacen, dudo que lleguen a ser actores importantes en la primera mitad de este sexenio que viene.

Por último, la derrota PANista es materia para un análisis de mayor profundidad, creo que se podrían abrir muchas líneas de crítica y comentario, pero, lo que me parece fundamental dejar claro es que al PAN perdió por que desatendió a los ciudadanos que dos veces antes habrían de haberle dado su voto. El PAN se ensimismo, no supo ser partido incluyente. El resultado esta a la vista de todos. 

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