Tuesday, June 12, 2012

El Peso de la Juventud

Publicado en la Edición de Junio 2012 de la revista Player´s of Life

Si a los 19 no eres comunista, no tienes corazón. Si para los 30 no eres capitalista, no tienes cerebro.”
-Algo que alguien alguna vez me dijo. 

Para la elección Presidencial que se celebrará este 1º de Julio el electorado de entre los 18 y 24 años, quienes, en su mayoría, votarán por primera vez para un Presidente de la República, según datos del IFE, representa el 17.5% (approx. 13.5 millones de personas) de la lista nominal. Este grupo de edad cobra mayor peso dado que son los más propensos a cambiar de opinión durante una campaña ya que no han generado los lazos de dependencia, lealtad o tradición que caracteriza a electores de mayor edad. 

 Para poder comunicarse efectivamente con los millones de jóvenes es preciso comprender que “juventud”, como concepto sociológico, psicológico o hasta mercadológico es relativamente nuevo. La juventud como hoy la conocemos no existía hasta después de la Segunda Guerra Mundial; antes uno pasaba de ser niño a ser adulto sin mayor etapa de transición. Esto se sigue observando en dinámicas sociales campesinas cuando “jóvenes” de 16 años ya son jefes y jefas de familia con todas las responsabilidades que esto implica. 

Esto nos lleva a concluir que la juventud, más que una edad, es una condición de vida. Para comprender esto, hacemos referencia a la pirámide de necesidades del psicólogo estadounidense Abraham Maslow, quien presenta una jerarquía de necesidades humanas y plantea que conforme se van satisfaciendo las necesidades más básicas (base de la pirámide), los seres humanos desarrollan necesidades más elevadas y complejas. En este sentido, podemos aseverar que en la actualidad la mayor parte de los llamados jóvenes se desarrollan en un ambiente donde sus necesidades más básicas (fisiológicas y de seguridad) están procuradas por su entorno familiar y social . 

Contrario a la situación actual de apatía, en los años sesentas la juventud fue un factor decisivo en el entorno político. En los Estados Unidos los jóvenes fueron determinantes en el desenlace de la Guerra de Vietnam y en el movimiento por les derechos civiles. En China se llevo a cabo la Revolución Cultural, cuya columna vertebral fueron brigadas de jóvenes maoístas; en México el movimiento estudiantil fue un hito en la construcción del actual sistema político y en Europa los jóvenes eran protagonistas de la guerra ideológica del comunísimo soviético vs. la democracia occidental. El estandarte del comunismo fue el Muro de Berlín; el del occidente, el Rock. 

Este breve recuento nos presenta dos lecciones: La primera es que los jóvenes están continuamente en búsqueda de participar en causas “grandes” que alimenten sus egos y dispuestos a seguir liderazgos que le den sentido a sus vidas. Tristemente, hasta el momento, esto ha sido más capitalizado por agentes corruptores (maras, narcos, extremistas) o en su caso por causas benignas y tribus urbanas (emos, hipsters, etc..) que por liderazgos productivos y propositivos. Segundamente, su matriz de apoyo es de dos tintes: blanco o negro; están contigo o en contra de ti, no hay matices intermedios. Es más, me atrevo a opinar que es mas fácil lograr que un joven este en contra de algo, que a favor de algo. 

Con todo un arsenal de medios de comunicación a su disposición, los jóvenes de hoy tienen un peso poderosísimo que pocos ha sabido despertar. Efectivamente ahorita están clavados en sus egotecas virtuales (Facebook, Twitter) porque nadie les ha dado una razón lo suficientemente trascendente para participar. Pero, es solo cuestión de tiempo antes de que alguien logre soltar al “Kraken” y el sistema político sienta el peso de ese público que ha ignorado por tanto tiempo.