Tuesday, August 10, 2010

Consideraciones para la legalización de la Mariguana

Este escrito, más allá de abogar a favor o en contra de la legalización de la mariguana, es un intento desapasionado de poner ante los tomadores de decisiones y, la opinión pública en general, una serie de consideraciones que deberían ser contempladas si es que se pretende legalizar esta substancia.

1.- La legalización no es una cura milagrosa contra el crimen organizado: Al escuchar hablar a ciertos actores políticos y activistas, uno juraría que si la mariguana se legalizara, de manera casi inmediata, esta tormenta de violencia cesaría. A mi parecer, el único efecto que tendría la legalización de la mariguana en las estructuras del crimen organizado sería una breve merma en sus ingresos por la venta de esta sustancia. Esto llevaría a los carteles a un replanteamiento de su estrategia de negocios con tendencia a la diversificación de ingresos, esto para complementar su ya diversísimo “portafolio” de productos (trato de personas, secuestros, tráfico de drogas “duras”, prostitución, piratería, extorsión, etc…).

2.- El mercado negro de productos legales: Suponiendo que la mariguana se legalice, sería importante ir pensando, desde ahora, que tanto se va a gravar su consumo y producción, ya que un cargo impositivo desmesurado, como la que actualmente aplican muchos países el tabaco, podría incentivar su producción ilegal e intensificar su venta en el mercado negro. El hecho de legalizar un producto, no nulifica automáticamente su producción y distribución ilegal. Solo habría que ir a un tianguis para ver la cantidad de productos legales que se venden en la clandestinidad y cuyos recursos van directos a gente maleante.

3.- Medición de consumo y externalidades negativas: Démosle el beneficio de la duda a las personas que dicen que la mariguana es más saludable (o menos dañina) que el alcohol o el tabaco; sin embargo, hasta mi conocimiento, no hay aun un método de medición para determinar los niveles de intoxicación que haría que una persona que ha consumido mariguana sea un riesgo social. El tabaco no presenta este problema, el fumar tabaco no altera la conducta de un individuo, la externalidad negativa, el humo de segunda mano, se limita a través de no permitir que se fume en espacios públicos cerrados. El alcohol, cuyo consumo sí altera el comportamiento de sus usuarios si estos se exceden, se puede medir a través de su concentración en la sangre y en el aliento. ¿Y la mariguana? ¿Existen métodos de medición para saber si alguien tiene las capacidades necesarias para conducir o para operar maquinaria? ¿Existe una propuesta de regulación en este sentido? Antes de legalizar un producto que pudiera generar externalidades negativas habría que tener muy claro hasta donde se va a permitir su uso.

4.- Productos derivados: El legalizar la producción y consumo de la mariguana, únicamente para fines de consumo recreacional, pudiera ser una falta grave de visión o una decisión muy atinada. Valdría la pena hacer un estudio a profundidad de de productos derivados que esta legalización pudiera generar así como su impacto posible en distintos sectores económicos, esto para medir el alcance de la legalización, y en su caso, las certificaciones fitosanitarias necesarias para la comercialización de esta y de sus derivados. Según tengo entendido, existe una gama amplia de productos que se pudieran comercializar si la producción de la cannabis fuera legal. Bueno, al menos eso dice Woody Harrelson.

5.- Impunidad: Si esta legalización si llegará a dar, sería un gravísimo error que la sociedad lo entendiera como un “borrón y cuenta nueva”. Esto sería un insulto a todas las personas que han perdido su vida y que han perdido a personas cercanas en este lucha en contra del crimen organizado.

El tomar en cuenta estas consideraciones y otras que seguramente saldrán, si es que este tema se debate de manera seria, será la diferencia entre la creación políticas púbicas robustas o meros parches legales que eventualmente nos saldrán más caros.