Decías grandes… pendejadas,
tan grandes que todos se las creían,
incluyéndome a mí.
Decías que yo era guapo,
lindo,
y que follaba como liebre.
(Quizás lo último era cierto)
Mentiras como esas no se toleran.
Me quedé solo.
Admirando tu fe.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)


0 comments:
Post a Comment